La Prematuridad ‘oculta’: los bebés prematuros tardíos precisan una atención y seguimiento especiales

La atención especializada en los primeros instantes vida es fundamental para el desarrollo de un bebé que nace antes de tiempo. En España, se ha avanzado mucho en la atención de estos pequeños pacientes en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Sin embargo, existe una prematuridad que se podría calificar de oculta que no se está tratando adecuadamente. La Fundación NeNe, dedicada a la promoción y formación de la Neurología Neonatal, quiere poner el acento en la necesidad de aplicar los cuidados centrados en el desarrollo en el subgrupo de bebés prematuros nacidos entre la semana 32 y 36 de gestación por sus numerosos y probados beneficios para los niños y niñas y sus familias. Este lunes, 17 de noviembre, se conmemora el Día Mundial de la Prematuridad.

Para situar el escenario, según los últimos datos, anualmente en el mundo, nacen aproximadamente 14 millones de bebés prematuros (antes de las 37 semanas de gestación). En las últimas dos décadas, se observa un constante aumento de la tasa de prematuridad en casi todos los países del mundo. En Europa, nacen anualmente 250.000 bebés (5-7% de los nacidos vivos), un 1% de estos por debajo de las 32 semanas. Actualmente, en España nacen 330.000 bebés al año, de los que más de 20.000 (7%) son prematuros. Por semanas de gestación, aproximadamente un 10% nace antes de la semana 32 y un 70% entre la semana 32 y 36, representando el subgrupo más numeroso dentro de la prematuridad. Y la mitad corresponde a los de 35 y 36 semanas. Sin embargo, durante años han sido tratados como si hubieran nacido a término, lo que ha generado un profundo desconocimiento de sus necesidades reales y de los riesgos que enfrentan, y que ha llevado a miles de familias a transitar solas por un camino lleno de riesgos.

“Un bebé prematuro de 32 o 36 semanas, aunque para médicos y enfermeras no represente una prematuridad muy importante, requiere de una atención especial ya que todavía presenta inmadurez en varios sistemas (pulmones, cerebro, sistema digestivo)que necesita atención”, explica el presidente de la Fundación NeNe, el neonatólogo Juan Arnáez. A esto hay que sumar que para las madres y padres supone una situación estresante: “El nacimiento, muchas veces inesperado uno o dos meses antes, es un acontecimiento para el que no están preparados. Su bebé parece casi a término, pero no lo es”, indica el especialista.

Por este motivo, este año, la Fundación NeNe quiere subrayar la importancia de prestar la atención adecuada a estos prematuros denominados tardíos. Es fundamental que pediatras y especialistas en Medicina de Familia cuenten con formación sólida en neurodesarrollo. Muchos bebés sin complicaciones inmediatas quedan fuera de programas de seguimiento, lo cual resulta preocupante en un periodo de acelerado desarrollo cerebral. Por ello, como subraya la neonatóloga Thais Agut (del Patronato de NeNe), “apoyamos los estándares europeos, que proponen un seguimiento integral hasta al menos los seis años, con evaluaciones periódicas, cribado y derivación temprana a estimulación precoz”. Además, “debe garantizarse durante la hospitalización el derecho a cuidados individualizados —alimentación, termorregulación, estabilidad respiratoria y vínculo con los cuidadores— y tras el alta, una transición integral al hogar con apoyo interdisciplinario”, apunta.

“La prematuridad entre las 32 y 36 semanas es una etapa crítica en la que cerebro y cuerpo atraviesan un crecimiento acelerado, por lo que actuar con conciencia neurológica y responsabilidad marcará la diferencia entre un futuro con más oportunidades o con más dificultades para miles de niños y sus familias”, subraya Arnáez.

Por otra parte, es fundamental que los profesionales de la salud ofrezcan a las familias información clínica sobre los posibles riesgos y complicaciones de manera clara, con un lenguaje que puedan entender. “El ingreso hospitalario, el miedo o la separación pueden generar ansiedad o culpa en los progenitores. Es esencial ofrecer el apoyo emocional necesario para favorecer el vínculo y reducir el estrés parental”, subraya la neonatóloga Gemma Arca, que pertenece al Patronato de la fundación. Fomentar el contacto temprano, la lactancia materna, así como su participación activa en los cuidados les ayudará a transitar por las primeras semanas de vida de su bebé.

En este sentido, el ingreso en el hospital debe verse como una oportunidad para que madres y padres puedan capacitarse en los cuidados de sus hijos e hijas y para que puedan aprender a comprender su lenguaje no verbal. “Los ´bebés nacidos prematuramente pueden manifestar su malestar con bajadas de la frecuencia cardíaca, apneas, hipo o dificultad respiratoria pero también con respuestas motoras como arqueamientos, extensión de los dedos o mímica facial (fruncir el ceño, dejar la boca abierta…), indica Arca. Por el contrario, “pueden manifestar signos de confort o de regulación como mantener una respiración estable, un color rosado, intentar agarrar algo con la mano, llevarse las manos a la línea media o a la boca. Los progenitores pueden conocer a su bebé a través de la interpretación de estos signos no verbales lo que ayudará a aumentar su confianza en el momento del alta. Es responsabilidad de los profesionales el acompañar y mostrar este lenguaje para que lo interpreten de forma adecuada”, apunta la neonatóloga.

En muchas ocasiones madres y padres, abrumados por los cables, máquinas y monitores que rodean a su bebé preguntan si pueden hacer algo por él. “Ellos pueden hacer mucho por sus hijos, su mera presencia, los estímulos que reciben a través de su voz, tacto u olfato son beneficiosos”, explica Maite Montes. “Se les debe animar a practicar el método canguro; esto en ocasiones no se hace ya que los profesionales perciben que no es tan importante para ellos al tratarse de recién nacidos casi maduros. Sin embargo, es conocido que este método les ayuda a regular la temperatura, el ritmo cardíaco y la respiración, además de fortalecer el vínculo afectivo con su familia”, recuerda Nuria Herranz y añade: “Se debe animar a madres, padres y otros miembros de la familia a hablarles, cantarles o contarles un cuento”. Montes y Herranz son enfermeras especializadas en cuidados neonatales y responsables de Enfermería Nene.

Antes de irse a casa es imprescindible que los progenitores se sientan seguros y competentes en el cuidado. La alimentación por boca, uno de los procesos más complejos, que requiere de una coordinación respiración-succión-deglución adecuada, debe estar asegurada. Finalmente, contar con redes de apoyo (familia, grupos de padres, organizaciones de familias con bebés prematuros, grupos de lactancia materna, profesionales de salud) ayuda a disminuir la ansiedad y a fortalecer la confianza en sus cuidados.

Así, desde la Fundación Nene, en la conmemoración del Día Mundial de la Prematuridad, se reivindica la importancia de aplicar los cuidados centrados en el desarrollo y la familia en el subgrupo de bebés prematuros nacidos entre la semana 32 y 36 de gestación por sus numerosos y probados beneficios para los niños y niñas y sus familias.

Consulta aquí la estrategia integral de cuidados a la Prematuridad que propone la Fundación NeNe, 12 campos imprescindibles de actuación orientados a ofrecer una asistencia de calidad en las unidades neonatales. Estas 12 ideas a modo de puzzle, encajan en la pieza central que es mejorar la atención y el bienestar del recién nacido prematuro y su familia.

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