“Estoy convencida de que en el futuro crecerá el número de mujeres en la ciencia en general. Es un mundo tan fascinante y amplio que, elijan lo que elijan, no se arrepentirán. Si optan por la medicina aeroespacial, les recomiendo que escuchen a los que vuelan, saltan o controlan aeronaves, ya que serán sus pacientes. Lo más bonito es que unirán sectores profesionales muy vocacionales y con muchas cosas en común: la medicina, la aviación ¡y el espacio!”, afirma la Dra. Beatriz Puente Espada, coronel médico y directora del Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial (CIMA), el único centro de toda España especializado en medicina aeroespacial que juega un papel clave dentro del Ejército del Aire y del Espacio y en el sector de la aviación española desde hace ya 85 años.
Esta especialista en Medicina Aeroespacial y también en Medicina Legal y Forense es la invitada especial de la sesión científica ‘Ciencia biomédica: reducir la brecha de género’ que se celebrará en la sede de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) el próximo 10 de febrero con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una jornada organizada por la Prof.ª María Trinidad Herrero, académica de número de RANME, presidenta de honor de la Real Academia de Medicina de Murcia, directora del Instituto Universitario de Investigación en Envejecimiento y catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, con la colaboración de la Fundación Asisa y la Alianza Carmen.
“El objetivo es conmemorar el día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el espíritu con el que se instauró hace más de 10 años por las Naciones Unidas, con el fin de reconocer el papel que las mujeres han tenido y tienen en la ciencia y en la tecnología, así como promover su plena participación en todos los ámbitos científicos. También es una gran oportunidad para sembrar un espacio de encuentro y de coloquio entre las mujeres académicas de España para que compartan sus vivencias, las barreras que encontraron y las vías de superación que surgieron, para que sirvan de inspiración a otras mujeres jóvenes”, afirma la Prof.ª Herrero.
Por su parte, la Dra. Puente explica que ella estudió medicina seguramente influida por su médico de Atención Primaria, una persona a la que toda la familia quería y respetaba mucho. “Después elegí el antiguo Hospital del Aire por proximidad geográfica y allí se despertó mi vocación aeronáutica y militar por las experiencias vividas. En ese hospital descubrí que existía la medicina aeroespacial y ya me enganché para siempre”, reconoce.
El centro que dirige es esencial para garantizar la salud, la seguridad y el rendimiento de las personas que trabajan en entornos aeronáuticos y aeroespaciales, tanto en España como en colaboraciones internacionales. “Los médicos aeroespaciales tenemos un trabajo muy variado, es una de las cosas más atractivas que llamó mi atención para elegir esta profesión”, confiesa. En primer lugar, en el CIMA realizan reconocimientos médicos psicofísicos de pilotos, tripulantes, controladores, paracaidistas y operadores de aeronaves no tripuladas. Esto asegura que todos ellos se encuentren en las mejores condiciones para desempeñar sus funciones con seguridad.
“También ofrecemos entrenamientos fisiológicos especializados, como simulaciones de hipoxia o descompresión, y preparamos a los aviadores para enfrentarse a condiciones extremas de vuelo en un entorno seguro y controlado”, asegura esta coronel médico. ¿Y qué es la hipoxia? A grandes alturas, como en este caso en los aviones, el aire tiene menos oxígeno disponible. Se respira igual, pero entra menos oxígeno en la sangre, es decir, las células no reciben el oxígeno que necesitan para funcionar bien.
“La hipoxia en general se siente como una especie de ‘borrachera’, con afectación cognitiva y sobre las funciones cerebrales superiores, el razonamiento, el cálculo, la memoria, el tiempo de reacción, etc., por lo que es crítico que los pilotos reconozcan los síntomas y tomen medidas para solucionar la situación. La reacción correcta es administrar oxígeno si lo llevamos a bordo, o descender a capas inferiores de la atmósfera donde la presión parcial de oxígeno es compatible con la vida. Por eso es vital entrenar a los pilotos, los tripulantes profesionales y a los paracaidistas que hacen saltos a gran altitud”, explica la Dra. Puente.
Por otra parte, “la despresurización o descompresión tiene unos síntomas diferentes dependiendo de si es gradual, que sería prácticamente una hipoxia, o si es rápida o explosiva, y eso también lo entrenamos en la cámara hipobárica. Para entenderlo, es lo que nos dicen los tripulantes de cabina a los pasajeros de un vuelo comercial cuando nos lanzan este mensaje de seguridad, ‘en caso de pérdida de presión en la cabina, saltarán unas máscaras de oxígeno de los paneles superiores’, pues lo que tenemos que hacer es seguir sus instrucciones y ponernos el oxígeno”, destaca.
La directora del CIMA nos recuerda que la cámara hipobárica es un habitáculo empleado para simular “hipobaria”, es decir, baja presión, que equivale a altitud. Según se asciende en la atmósfera disminuye la presión y eso implica, entre otras cosas, que se reduce la presión parcial del oxígeno que respiramos. “Ese descenso de la presión parcial del oxígeno, la hipoxia, puede tener consecuencias catastróficas, ya que es imprescindible para la vida. En la cámara hipobárica podemos demostrar de manera controlada lo que se siente cuando se respira ese aire con menos oxígeno, cómo nos afecta y lo que tenemos que hacer para sobreponernos, los procedimientos de emergencia aplicables y damos una serie de recomendaciones”, señala.
Esta especialista en medicina aeroespacial expone que en el CIMA también analizan los factores humanos implicados en los accidentes aéreos y desarrollan actividades docentes y de investigación, colaborando con universidades y organizaciones civiles y militares para mejorar el conocimiento científico y las prácticas en esta disciplina. Además, con la expansión del turismo espacial, los vuelos espaciales tripulados han cambiado mucho en los últimos 20 años, es decir, ya no todos los que alcanzan el espacio son “astronautas profesionales” o de agencias gubernamentales, resalta la Dra. Puente. “Hay empresas privadas que ofrecen esta posibilidad y los vuelos pueden ser de duración y características muy diversas, desde minutos hasta días, por lo que los requisitos médicos que se precisan son muy diferentes. Además, pensamos que deben recibir algún entrenamiento de escape de aeronave/cápsula espacial, por eso creemos que, a corto o medio plazo, se planteará algún tipo de regulación”, concluye.
III Concurso sobre mujeres biomédicas con alumnos de ESO y de Bachillerato
Tras la presentación de la Dra. Puente y el intercambio de experiencias entre las mujeres académicas de las Reales Academias de Medicina de España presentes en la jornada, se celebrará el III Concurso sobre mujeres médicas y biomédicas con alumnos y alumnas de institutos madrileños de ESO y Bachillerato. Dirigidos por sus profesores, cada grupo de estudiantes expondrá de forma divulgativa, rigurosa y amena, la vida, trayectoria y resultados más relevantes de una mujer médica científica pionera como pudieron ser Margarita Salas (que impulsó la biología molecular en España), Elizabeth Blackburn (que descubrió los telómeros y la telomerasa), Emmanuelle Charpentier (quien codescubrió el sistema CRISPR-Cas9, revolucionando la edición genética moderna) o Marina Castell (pionera en inmunología en España), entre muchas otras.
“El fin de este concurso es que chicas y chicos puedan dedicar tiempo y esfuerzo a estudiar y, con imaginación, expongan la vida de grandes mujeres médicas y biomédicas, presentando sus ideales, su espíritu de superación, las vicisitudes que afrontaron y las válidas estrategias de contingencia que diseñaron”, manifiesta la Prof.ª Herrero, que espera que todos los estudiantes presentes “sean conscientes del valor científico de las mujeres, de su determinación y voluntad y de cómo son dignas de ser tenidas en cuenta para que, además, sirvan de ejemplo e inspiración”.
La bienvenida a la sesión será ofrecida por el Prof. Eduardo Díaz-Rubio, presidente de la RANME, y la Dra. María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e IA del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. En palabras de la Prof.ª Herrero, “en medicina, las nuevas tecnologías están integrando informaciones, automatizando actividades repetitivas, identificando errores de prescripción y de efectos adversos, y permitiendo elevar la autonomía de los pacientes en los tratamientos. Así, es prioritario que, en el ámbito sanitario, las mujeres se incorporen a esas nuevas realidades que tradicionalmente han estado copadas por varones”.
