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La SEME lanza el ‘Decálogo del Paciente: Medicina Estética Segura’ ante el desconocimiento de los requisitos médicos por parte del 44% de los usuarios

Con motivo del Día Internacional de la Medicina Estética, que se celebra este domingo 6 de septiembre, la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha hecho un llamamiento urgente a las administraciones y a la ciudadanía para frenar el preocupante aumento de casos de intrusismo profesional en el sector. Lo que debería ser una jornada de celebración sectorial se ha convertido en una fecha de obligada reivindicación de la salud pública y la seguridad del paciente.

Para sustentar esta alerta, la sociedad médica aporta los datos de su último Informe de Percepción de la Medicina Estética en España, elaborado en colaboración con la entidad Sigma Dos sobre una muestra de 2.469 personas. El estudio revela una realidad incuestionable: la medicina estética está plenamente normalizada y en constante crecimiento, ya que el 46% de la población española se ha realizado algún tratamiento de estética y un 30% tiene intención de hacerlo en el futuro.

El peligro de la desinformación en los pacientes

A pesar de este uso masivo, el informe arroja una cifra alarmante que explica el auge de las complicaciones en las consultas: un 44% de los pacientes que se someten a estos procedimientos desconoce que deben ser realizados exclusivamente por un médico colegiado. Asimismo, existe un alto nivel de desconocimiento sobre la obligatoriedad de que los centros cuenten con la licencia sanitaria específica correspondiente (la denominada U.48).

El perfil de los pacientes se diversifica notablemente (69% mujeres, 31% hombres). No obstante, el grupo que más preocupa a la sociedad científica es el de los jóvenes de entre 25 y 30 años. Impulsados por tendencias digitales y tratamientos preventivos, este segmento dispone de un menor nivel de ingresos, lo que los convierte en el perfil de más alto riesgo al priorizar el precio frente a la seguridad y acudir a locales que no cumplen los requisitos médicos.

«La medicina estética es medicina. Busca el bienestar físico y emocional, mejorando la autoestima de 8 de cada 10 usuarios, pero nunca debe banalizarse. No estamos ante un servicio de peluquería, centros de estética convencional o gimnasios; cualquier infiltración o tecnología médica es un acto médico y como tal debe ser aplicado por un médico estético y en un centro autorizado. Dejar de lado el criterio médico ya no es solo competencia desleal, es un problema de salud pública con consecuencias físicas y psicológicas irreparables», declara el presidente de la SEME, el Dr. Juan Antonio López-Pitalúa.

Guía práctica para el usuario: Los 10 puntos del ‘Decálogo del Paciente: Medicina Estética Segura by SEME’

Para ofrecer las máximas garantías de información y transparencia, la SEME insta a los ciudadanos a aplicar de forma estricta los 10 puntos de su decálogo oficial antes de someterse a cualquier procedimiento estético:

  1. Exigir al profesional la titulación médica: Todo tratamiento es un acto médico y solo puede ser realizado por un médico licenciado y colegiado. Los usuarios pueden comprobar la habilitación general de cualquier profesional a través de la Consulta Pública de Colegiados del CGCOM y verificar si, además, está especializado y pertenece a la sociedad científica utilizando el Directorio de Médicos de la SEME o localizándolo geográficamente en su Mapa de Garantía Médica SEME.
  2. Verificar la clínica autorizada (U.48): El centro debe disponer visiblemente de la autorización sanitaria que lo acredita como clínica de Medicina Estética. Los domicilios, peluquerías o salones de belleza tienen prohibido por ley realizar estas técnicas.
  3. Exigir un diagnóstico previo: El médico debe realizar una valoración personalizada de forma obligatoria y abrir una historia clínica antes del tratamiento.
  4. Información clara y por escrito: El paciente debe recibir y firmar el Consentimiento Informado, donde se detallan el procedimiento, los beneficios y los posibles riesgos.
  5. Garantía y trazabilidad del producto: Todo material inyectable (como el ácido hialurónico o la toxina botulínica) debe abrirse en presencia del usuario. Exija la pegatina con el lote, marca y caducidad para su registro personal.
  6. Desconfiar del ‘low-cost’: Los que ofrecen precios excesivamente bajos suelen ocultar productos falsificados, viales adquiridos de forma ilegal en internet o la ausencia de un médico cualificado.
  7. Instalaciones con condiciones higiénicas: El centro médico debe cumplir rigurosamente con la normativa de asepsia, gestión de residuos biosanitarios y seguridad sanitaria.
  8. Seguimiento post-tratamiento: El médico y la clínica deben ofrecer pautas claras para el cuidado posterior y estar disponibles ante cualquier duda o complicación.
  9. Expectativas realistas: Un buen profesional asesorará al paciente buscando la naturalidad y la armonía, priorizando la salud frente a peticiones desproporcionadas. Un buen médico estético es el que te dice no.
  10. Derecho a la reclamación: El usuario tiene derecho a solicitar hojas de reclamaciones o a acudir a la SEME para verificar las buenas prácticas del profesional a través del buscador público de su web.

La SEME concluye recordando que la naturalidad, la prevención y el envejecimiento saludable son los objetivos reales de esta medicina, metas que solo pueden alcanzarse desde el rigor científico y el estricto marco legal sanitario vigente.

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