En España, alrededor de cuatro millones de personas se someten cada año a intervenciones quirúrgicas que requieren anestesia. Detrás de cada procedimiento hay un médico anestesiólogo encargado de evaluar los riesgos, vigilar las funciones vitales y responder ante posibles complicaciones. Sin embargo, muchos pacientes desconocen quién es este profesional y hasta dónde llegan sus responsabilidades.
La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), que representa a cerca de 7.000 médicos anestesiólogos, ha aprovechado el Día Mundial de la Anestesia, que se conmemora este 16 de octubre, para dar visibilidad a una especialidad que cumple 180 años.
Bajo el lema La Anestesiología a lo largo del recorrido del paciente, promovido por la Federación Mundial de Sociedades de Anestesia (WFSA), la celebración de este año recuerda que estos profesionales intervienen antes, durante y después de una operación, pero su actividad no termina ahí.
La atención urgente y prehospitalaria, los cuidados intensivos, los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, el tratamiento del dolor crónico y los cuidados paliativos forman parte de su trabajo habitual.
El Dr. Javier García, presidente de la SEDAR, insiste en la necesidad de disponer de servicios de anestesia suficientemente dotados para responder a estas responsabilidades. “Desde SEDAR nos sumamos a este mensaje y destacamos la importancia de contar con servicios de anestesia sólidos y bien dotados, capaces de ofrecer una atención segura, equitativa, coordinada y centrada en el paciente”, manifiesta.
De la primera anestesia con éter a la medicina actual
La historia de la anestesiología moderna comenzó en 1846, cuando se realizó la primera demostración pública de anestesia con éter. Aquella intervención marcó un cambio decisivo en la práctica quirúrgica y abrió el camino a procedimientos que hasta entonces resultaban extraordinariamente difíciles de realizar.
Desde entonces, los avances técnicos y científicos han modificado profundamente la especialidad. Entre los hitos más recientes figuran la videolaringoscopia, introducida en 2001; la reversión selectiva del bloqueo neuromuscular, en 2008; la lista de verificación quirúrgica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del mismo año; y el bloqueo del erector de la espina, desarrollado en 2016.
Estas innovaciones han contribuido a mejorar el control del dolor, la prevención de complicaciones y la seguridad de los procedimientos. Su aplicación exige, no obstante, profesionales preparados para seleccionar las técnicas más adecuadas según las características clínicas de cada paciente.
Uno de los indicadores más representativos de esta evolución es la mortalidad directamente atribuible a la anestesia. Según los datos difundidos por la SEDAR, en España ha pasado de un fallecimiento por cada 100.000 actos anestésicos en 1990 a uno por cada 200.000 en 2020.
La sociedad científica relaciona esta mejora con la capacitación de los especialistas y su capacidad para identificar riesgos, anticiparse a las complicaciones y actuar con rapidez ante situaciones críticas.
El Dr. García recurre a una estimación para ilustrar el alcance de este trabajo. “Si desapareciera la intervención de los médicos anestesiólogos, en España podrían morir alrededor de 4.000 pacientes sanos al año por causas directamente relacionadas con la anestesia”, advierte. Se trata de una estimación planteada por el presidente de la SEDAR, no de una cifra de mortalidad observada.
La formación MIR, camino de los cinco años
La creciente complejidad de la asistencia ha abierto otro debate dentro de la especialidad. El Ministerio de Sanidad ha iniciado los trámites para ampliar de cuatro a cinco años la formación MIR en anestesiología, con el objetivo de sustituir un programa formativo vigente desde la década de 1990.
La reforma busca adaptar la preparación de los futuros especialistas a una actividad que exige competencias en diferentes ámbitos asistenciales y capacidad de respuesta ante situaciones clínicas cada vez más complejas.
La Dra. Pilar Argente, vicepresidenta de la SEDAR y presidenta de la Comisión Nacional de la Especialidad, vincula directamente esta ampliación con la calidad de la atención. “La formación especializada no es un fin en sí mismo, sino una garantía para los pacientes. Necesitamos que los futuros anestesiólogos adquieran las competencias y la experiencia necesarias para afrontar situaciones clínicas complejas y responder con seguridad a las necesidades de las personas que atendemos”, sostiene.
La propuesta supone, por tanto, una actualización de la formación que reciben los residentes, acorde con la evolución tecnológica y las responsabilidades clínicas que asumen los anestesiólogos.
Un médico al que muchos pacientes todavía no conocen
Pese a los avances de la especialidad, la SEDAR identifica una asignatura pendiente en la relación con los pacientes. Muchas personas que se someten a una intervención quirúrgica desconocen quién es el médico responsable de su anestesia o qué funciones realiza durante el procedimiento.
La Dra. Marina Varela, secretaria general de la SEDAR, quiere cambiar esta situación. “La seguridad del paciente debe estar en el centro de nuestra actividad. Es fundamental que las personas sepan quién es su médico anestesiólogo y conozcan el papel que desempeña en su cuidado, tanto durante una intervención quirúrgica como en otros ámbitos de la especialidad”, señala.
Con este propósito, la sociedad científica mantiene la campaña ¿Dónde está mi médico anestesista? Quiero conocerle, dirigida a sensibilizar a la población sobre la identidad y las responsabilidades del profesional que se ocupa de la anestesia, la sedación y el tratamiento del dolor.
La conmemoración de los 180 años de la anestesiología deja así dos prioridades para los próximos años. Por un lado, consolidar los avances en seguridad mediante una formación especializada acorde con la práctica clínica actual. Por otro, conseguir que los pacientes conozcan mejor a los profesionales que velan por su salud dentro y fuera del quirófano.
