El cáncer y determinados tratamientos oncológicos aumentan el riesgo de desarrollar una trombosis, una complicación que puede tener consecuencias graves para los pacientes e incluso obligar a interrumpir temporalmente el tratamiento antitumoral. Su detección precoz y la aplicación de medidas preventivas cuando están indicadas resultan esenciales para reducir su impacto.
Con motivo del Día Mundial de la Trombosis, que se celebra el 13 de octubre, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO) han presentado dos infografías dirigidas a pacientes, familiares y profesionales sanitarios. Los materiales ofrecen información sobre los síntomas de alerta y la administración correcta de anticoagulantes inyectables.
La iniciativa ha sido impulsada por la Dra. Elena Brozos y el Dr. Martín Oré, miembros de la Sección SEOM de Trombosis y Cáncer. Su objetivo es mejorar el conocimiento de esta complicación y proporcionar herramientas prácticas para identificarla y actuar antes de que se produzcan consecuencias graves.
El Dr. Andrés Muñoz, coordinador de la Sección SEOM de Trombosis y Cáncer, advierte de que su incidencia ha aumentado en los últimos años. Según señala, «la trombosis es una complicación muy frecuente en el paciente oncológico, que además ha aumentado en los últimos años y tiene un impacto importante en su calidad de vida». El riesgo no se limita a determinados diagnósticos ni a las fases más avanzadas de la enfermedad. Puede aparecer en cualquier tipo de tumor y en pacientes con cáncer localizado.
Pese a su frecuencia, la trombosis puede quedar relegada frente a otros efectos adversos asociados al cáncer. El Dr. Muñoz insiste en que los profesionales sanitarios deben mantener una vigilancia activa, ya que un episodio tromboembólico puede modificar la evolución clínica y condicionar la continuidad del tratamiento oncológico.
Reconocer los síntomas antes de que aparezcan complicaciones graves
Una de las principales recomendaciones de SEOM y SEEO es que los pacientes conozcan las manifestaciones de la trombosis venosa profunda y sepan diferenciarlas de los síntomas que pueden indicar una embolia pulmonar.
La primera infografía identifica las señales que requieren consultar con el equipo sanitario el mismo día. Entre ellas figuran la hinchazón de una extremidad, especialmente si afecta a un solo lado, el dolor o la sensación de tirantez, el aumento de temperatura y los cambios de coloración de la piel. En pacientes portadores de catéter, la aparición de hinchazón en el brazo, hombro, cuello o cara del mismo lado exige una valoración médica.
Otros síntomas requieren una respuesta inmediata. La falta de aire repentina, el dolor torácico al respirar, el desmayo, el mareo intenso, las palpitaciones o la tos con sangre pueden indicar una embolia pulmonar. Ante estas manifestaciones, las sociedades científicas recomiendan llamar al 112 y no conducir.
El Dr. Muñoz subraya que «mejorar el diagnóstico precoz nos permite evitar los eventos más graves». La identificación temprana de los episodios trombóticos, junto con las medidas preventivas adecuadas, puede reducir tanto su aparición como la gravedad de sus consecuencias.
El especialista transmite igualmente un mensaje de tranquilidad a los pacientes. Aunque la trombosis puede provocar complicaciones importantes, existen tratamientos anticoagulantes eficaces para controlar muchos de estos episodios.
La adherencia al tratamiento anticoagulante, una prioridad
La segunda infografía está dedicada a la administración de heparinas de bajo peso molecular, utilizadas en pacientes que precisan anticoagulación inyectable. El documento recoge siete pasos para preparar la inyección, seleccionar y limpiar la zona de administración, realizar el pliegue cutáneo, introducir la aguja y desechar el material de manera segura.
La educación sanitaria adquiere especial relevancia porque los tratamientos anticoagulantes pueden prolongarse durante meses. Durante ese periodo, una administración incorrecta o la suspensión del medicamento sin indicación médica pueden comprometer su eficacia y aumentar el riesgo de nuevos episodios trombóticos.
El Dr. Muñoz insiste en que «es muy importante la adherencia al tratamiento, porque tiene una gran influencia en su eficacia». Por este motivo, la formación de los pacientes en el uso de las heparinas debe formar parte de la atención habitual, con especial atención a la identificación de posibles signos de sangrado.
El material elaborado por SEOM y SEEO recuerda que los pacientes no deben modificar ni suspender por iniciativa propia la medicación prescrita. Ante cualquier duda o complicación, deben consultar con los profesionales sanitarios responsables de su seguimiento.

Enfermería oncológica, esencial para la educación del paciente
La enfermería oncológica ocupa una posición especialmente relevante en la prevención y detección de la trombosis asociada al cáncer. Su contacto continuado con los pacientes contribuye a identificar necesidades de información, resolver dudas y reforzar las recomendaciones relacionadas con los tratamientos.
Recuerdo Aranda, representante de SEEO, advierte de que el riesgo trombótico todavía es desconocido para algunos pacientes. Según señala, «el paciente debe conocer que el cáncer puede aumentar el riesgo de trombosis y, sobre todo, debe saber identificar señales de alarma y consultar a tiempo».
La información debe adaptarse a las necesidades de cada persona y comprobar que las recomendaciones se han comprendido correctamente. No basta con entregar instrucciones sobre el tratamiento o enumerar los posibles síntomas. Es necesario que los pacientes sepan reconocerlos y tengan claro cómo responder ante una situación de riesgo.
Para Recuerdo Aranda, «no se trata solo de proporcionar información, sino de asegurarnos de que el paciente la comprende y sabe cómo actuar». De ahí la utilidad de los materiales visuales, que complementan las indicaciones recibidas durante las consultas y ayudan a las familias a identificar posibles complicaciones.
La colaboración entre oncología médica y enfermería oncológica refuerza así una atención en la que la prevención, el diagnóstico precoz y la educación terapéutica forman parte del seguimiento del paciente con cáncer. Las dos infografías presentadas por SEOM y SEEO buscan trasladar estas recomendaciones a la práctica asistencial y reducir las consecuencias de una complicación que puede aparecer en cualquier momento de la enfermedad.
