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Psoriasis pustulosa generalizada: una enfermedad rara, grave y potencialmente mortal que va más allá de la piel

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de alta prevalencia que afecta entre al 2% y al 4% de la población mundial y puede llegar a presentar dos formas graves: la psoriasis eritrodérmica y la psoriasis pustulosa generalizada (PPG). “La PPG es poco frecuente, pero potencialmente mortal. Se estima que su prevalencia en España es de 13.05 casos por millón de habitantes (estudio IMPULSE), lo que supone un total aproximado de 650 pacientes, y se caracteriza por la aparición de pústulas macroscópicas por todo el cuerpo, con frecuencia asociadas a eritema y descamación”, afirmó el Prof. Esteban Daudén, académico de número de Dermatología de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), en su reciente conferencia.

La PPG se suele acompañar de síntomas cutáneos como dolor, prurito o quemazón, y los pacientes pueden presentar fiebre, escalofríos, malestar, mialgias (dolor en el tejido muscular) o artralgias (dolor en las articulaciones) y una importante respuesta inflamatoria en todo el organismo. “Sus consecuencias pueden ir mucho más allá. Entre las complicaciones descritas se encuentran la sepsis, el síndrome de dificultad respiratoria aguda, el shock cardiovascular, la insuficiencia cardiaca o el daño renal. En España, un 41% de los pacientes ha requerido hospitalización al menos una vez durante su seguimiento”, advirtió este dermatólogo.

Aunque tradicionalmente se ha considerado una forma de psoriasis, la PPG presenta características fenotípicas, genéticas, histológicas e inmunológicas diferentes de la psoriasis en placas. Aun así, ambas pueden coexistir: más del 65% de los casos de PPG aparecen en personas que presentan simultáneamente psoriasis en placas o que tienen antecedentes de esta enfermedad. La PPG puede debutar a cualquier edad, aunque los datos españoles disponibles sitúan la edad media de diagnóstico en 53 años.

Otro de los retos es que se trata de una enfermedad de evolución muy variable y difícil de predecir. “Aproximadamente un tercio de los pacientes puede presentar enfermedad persistente pese al tratamiento sistémico después de un brote y se han observado recaídas de las lesiones cutáneas en el 76% de los pacientes durante un año de seguimiento”, declaró el académico.

Por ello, uno de los grandes avances de los últimos años ha sido comprender mejor sus mecanismos biológicos. “Mientras que en la psoriasis en placas tiene especial importancia el eje IL-23/IL-17, en la PPG desempeña un papel fundamental la desregulación de la vía de la interleucina 36 (IL-36). Además, alrededor del 50% de los pacientes presenta variantes en al menos un gen asociado con la enfermedad, un conocimiento que ha contribuido al desarrollo de tratamientos específicamente dirigidos contra esta vía inflamatoria”, destacó el Prof. Daudén.

Entre ellos se encuentra espesolimab, un anticuerpo monoclonal que bloquea el receptor de la IL-36. En un ensayo clínico, una semana después de una sola dosis intravenosa, el 54% de los pacientes tratados estaba completamente libre de pústulas, frente al 5,6% con placebo; además, el 43% alcanzó un aclaramiento completo o casi completo de cualquier tipo de lesión cutánea.

A juicio del Prof. Daudén, estos avances representan un cambio importante en el abordaje de una enfermedad que durante años ha contado con una evidencia terapéutica limitada. “La PPG debe entenderse hoy como una enfermedad multisistémica, cuyo diagnóstico precoz y manejo requieren la coordinación de dermatología, atención primaria, urgencias, enfermería, farmacia hospitalaria, psicología y otras especialidades”, concluyó.

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