La Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA) y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) han presentado, en el marco del Día Mundial de la Innovación en Cáncer, recomendaciones para la incorporación progresiva de la biopsia líquida en la práctica clínica. Esta herramienta diagnóstica, basada en el análisis de ADN tumoral circulante en sangre, representa uno de los avances más relevantes hacia una Oncología más precisa, menos invasiva y centrada en el paciente.
Bajo el lema “Biopsia líquida: el presente de una Oncología más precisa y menos invasiva”, ambas entidades científicas destacan que la investigación ha permitido que esta tecnología haya alcanzado un grado de madurez suficiente como para comenzar su implementación asistencial, abriendo una nueva etapa en la Medicina de Precisión.
La biopsia líquida consiste en una prueba mínimamente invasiva que permite detectar en sangre fragmentos de ADN tumoral circulante, ofreciendo una visión global y dinámica de la enfermedad sin necesidad de recurrir a procedimientos invasivos. “Se trata de una herramienta que nos permite rastrear la huella molecular del cáncer de forma rápida, repetible y prácticamente sin molestias para el paciente, superando además limitaciones como la heterogeneidad tumoral”, explica el Dr. Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de SEOM.
Esta tecnología permite monitorizar la evolución del tumor en tiempo real, detectar mecanismos de resistencia a los tratamientos y anticipar recaídas antes de que sean visibles mediante técnicas de imagen convencionales, lo que supone una ventaja clínica significativa.
De la investigación a la práctica clínica: una transición necesaria
“El desarrollo de herramientas como la biopsia líquida nos sitúa ante una oportunidad única para avanzar hacia una Oncología verdaderamente personalizada, en la que podamos adaptar el tratamiento en función de la evolución molecular de cada paciente”, afirma el Dr. Javier de Castro, presidente de SEOM. “Su incorporación progresiva a la práctica clínica permitirá tomar decisiones más ágiles y precisas, anticiparnos a la progresión de la enfermedad y mejorar los resultados en salud”, destaca.
En los últimos años, la investigación ha demostrado no solo la validez analítica de la biopsia líquida, sino también su utilidad clínica para orientar decisiones terapéuticas y mejorar el pronóstico de los pacientes. “Hoy contamos con evidencia que demuestra que la detección de ADN tumoral circulante aporta información pronóstica relevante y puede ayudarnos a tomar mejores decisiones clínicas”, señala la Dra. Noelia Tarazona, vocal de ASEICA.
Actualmente, su aplicación es especialmente relevante en distintos escenarios clínicos. En tumores localizados, como el cáncer de colon en estadio II, permite identificar qué pacientes pueden beneficiarse de tratamientos adicionales y cuáles pueden evitar terapias innecesarias. En enfermedad metastásica, facilita la detección de alteraciones moleculares accionables y la selección de tratamientos dirigidos o el acceso a ensayos clínicos. “En enfermedad avanzada, la biopsia líquida es especialmente útil para identificar alteraciones moleculares en tiempo real, incluso cuando no disponemos de tejido suficiente, lo que nos permite seleccionar tratamientos más adecuados o facilitar el acceso a ensayos clínicos”, añade la Dra. Tarazona.
“El avance de la biopsia líquida en los últimos años ha sido muy significativo. Estamos en un momento clave para impulsar su incorporación progresiva, ordenada y basada en la evidencia dentro del Sistema Nacional de Salud”, destaca el Dr. Rafael López López, presidente de ASEICA.
Impacto directo en la calidad de vida y en la eficiencia del sistema
Uno de los principales beneficios de la biopsia líquida es su capacidad para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Al permitir ajustar la intensidad del tratamiento y evitar terapias innecesarias, reduce la toxicidad, la carga emocional y el impacto en la vida diaria. “Esta herramienta nos permite adelantarnos a la evolución del cáncer y adaptar la estrategia terapéutica en tiempo real, lo que se traduce en un mayor margen de maniobra clínica y en mejores resultados para los pacientes”, subraya el Dr. Sánchez-Bayona.
Además, esta tecnología contribuye a una utilización más eficiente de los recursos sanitarios, al facilitar la selección del tratamiento más adecuado desde fases tempranas y evitar intervenciones innecesarias. “En tumores localizados, por ejemplo, puede ayudarnos a identificar qué pacientes necesitan quimioterapia y cuáles podrían evitarla, lo que reduce toxicidades y mejora su calidad de vida”, apunta la Dra. Tarazona.
Recomendaciones para su implantación progresiva
SEOM y ASEICA subrayan la necesidad de avanzar hacia una implantación progresiva de la biopsia líquida en la práctica clínica, basada en la evidencia científica y en criterios de equidad. Para que esta herramienta llegue a todos los pacientes, entre las principales recomendaciones destacan:
- La estandarización de los procedimientos de análisis y validación.
- La inclusión en guías clínicas nacionales e internacionales.
- La creación de comités moleculares multidisciplinares.
- El impulso de ensayos clínicos que consoliden su impacto clínico.
- La garantía de acceso equitativo para todos los pacientes.
Asimismo, ambas entidades científicas hacen un llamamiento a acelerar la innovación para extender esta herramienta a más tumores y escenarios clínicos. El futuro pasa, a su juicio, por abaratar los costes de las tecnologías de secuenciación y aumentar la sensibilidad de estas pruebas para que sean capaces de detectar cantidades aún más minúsculas de ADN tumoral, lo que abriría la puerta al diagnóstico precoz en pacientes asintomáticos.
Casos de éxito: evidencia del cambio de paradigma
La utilidad de la biopsia líquida ya se refleja en distintos casos clínicos y ensayos recientes. En tumores localizados como el cáncer de colon en estadio II, la biopsia líquida ya permite evitar quimioterapia en muchos pacientes sin empeorar la supervivencia, lo que supone un cambio relevante en la práctica clínica. En enfermedad avanzada, por ejemplo en cáncer de mama, permite detectar mutaciones de resistencia en el gen ESR1 antes de que el tumor creciera o diera síntomas en las pruebas de imagen y adaptar el tratamiento. Esta intervención temprana, guiada exclusivamente por la biopsia líquida, logró reducir el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 56%, duplicando la supervivencia libre de progresión. “En ambos casos, lo importante es que la biopsia líquida cambia decisiones y mejora la cantidad y calidad de vida de nuestros pacientes”, coinciden los Dres. Tarazona y Sánchez-Bayona.
En el Día Mundial de la Innovación en Cáncer, ASEICA y SEOM concluyen que la biopsia líquida representa el paso natural de la investigación a la práctica clínica, consolidándose como una herramienta clave para mejorar la atención oncológica, coinciden en que España cuenta con el conocimiento, la experiencia investigadora y el talento necesario para liderar este proceso, y solicitan a las administraciones y a todos los agentes implicados impulsar su desarrollo e implementación.
