ESMO 2026 abre una nueva etapa en oncología con tratamientos que reducen las recaídas y prolongan la supervivencia

Tratar mejor no siempre significa administrar más tratamiento. A veces implica combinar terapias para conseguir una mayor eficacia y, en otras ocasiones, reducir su intensidad sin comprometer los resultados. Esta doble estrategia ha marcado buena parte de los debates científicos del Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2026), celebrado en IFEMA Madrid del 23 al 27 de octubre, con más de 40.000 asistentes y 2.400 nuevos estudios seleccionados.

Los resultados presentados durante las primeras jornadas han mostrado nuevas posibilidades para pacientes con melanoma, cáncer de próstata, cáncer de vejiga y cáncer de pulmón. Desde vacunas individualizadas hasta combinaciones de inmunoterapia y tratamientos hormonales, la investigación busca mejorar el control de la enfermedad y prolongar la supervivencia.

Fabrice André, presidente de ESMO, trasladó una reflexión que resume uno de los principales desafíos de la oncología. “Hemos asumido la importante responsabilidad de investigar cómo podemos optimizar los tratamientos que estamos proporcionando a nuestros pacientes, ajustando sus dosis y duración de manera que mantengan su máxima eficacia con menores efectos secundarios”, manifestó.

Esta estrategia, conocida como optimización o desescalada terapéutica, pretende reducir la toxicidad, mejorar la calidad de vida y disminuir los costes sanitarios sin perder eficacia. La sociedad científica ha reforzado su apoyo a los estudios que investigan estas posibilidades, con la participación de pacientes, cuidadores y profesionales sanitarios.

Una vacuna personalizada reduce las recaídas del melanoma

Uno de los resultados más relevantes del congreso ha llegado del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001, que ha evaluado una terapia personalizada basada en ARN mensajero (ARNm), denominada intismerán autógeno, combinada con pembrolizumab en pacientes operados de un melanoma de alto riesgo.

El estudio incluyó a 1.137 adultos con melanoma cutáneo en estadios IIB-IV, distribuidos entre el tratamiento combinado y pembrolizumab en monoterapia. Tras una mediana de seguimiento de 24,6 meses, añadir la vacuna personalizada redujo un 42% el riesgo de recaída o muerte.

A los dos años, el 82,2% de los pacientes tratados con la combinación seguían vivos y sin recurrencia, frente al 70% de quienes recibieron únicamente pembrolizumab. La combinación redujo igualmente un 38% el riesgo de metástasis a distancia o muerte.

La particularidad de intismerán reside en su diseño individualizado. A partir de la secuenciación del tumor de cada paciente, los investigadores identifican proteínas anómalas específicas, denominadas neoantígenos. La terapia incorpora información de hasta 34 de estos neoantígenos mediante ARNm para estimular una respuesta inmunitaria dirigida contra las células tumorales.

Georgina Long, codirectora médica del Melanoma Institute Australia y catedrática de oncología del melanoma de la Universidad de Sídney, calificó los resultados como “un punto de inflexión en el tratamiento del melanoma, pero también en cuanto a avances en el territorio de la medicina personalizada frente al cáncer”.

La investigadora relacionó este resultado con la convergencia de los conocimientos acumulados durante décadas en biología del cáncer, inmunología e innovación tecnológica. Se trata del primer ensayo de fase 3 que demuestra una reducción significativa del riesgo de recurrencia o muerte mediante una terapia individualizada diseñada a partir de las características moleculares del tumor.

Sin embargo, los datos de supervivencia global todavía son inmaduros y no se ha demostrado una diferencia estadísticamente significativa entre ambos grupos. Será necesario un seguimiento más prolongado para comprobar si la reducción de las recaídas se traduce en una mayor supervivencia.

Respecto a la seguridad, los acontecimientos adversos de grado 3 o superior se registraron en el 23,6% de los pacientes tratados con la combinación, frente al 20,3% del grupo de control. La fiebre, el dolor en el lugar de la inyección y la fatiga fueron los efectos más frecuentes.

La terapia triple prolonga la supervivencia en cáncer de próstata metastásico

Otro de los resultados destacados ha procedido del ensayo académico de fase 3 PEACE-1, que ha confirmado el beneficio a largo plazo de añadir abiraterona al tratamiento del cáncer de próstata metastásico hormonosensible diagnosticado cuando la enfermedad ya se había extendido.

Tras una mediana de seguimiento de 7,7 años, la incorporación de abiraterona al tratamiento estándar redujo un 25% el riesgo de muerte. La mediana de supervivencia global alcanzó los 6,1 años, frente a los 4,6 años registrados sin este fármaco.

El análisis incluyó a 1.173 hombres y evaluó distintas estrategias terapéuticas. Entre los 710 pacientes que recibieron terapia de deprivación androgénica (TDA) y docetaxel, añadir abiraterona más prednisona redujo un 32% el riesgo de muerte.

La diferencia resultó especialmente relevante en el seguimiento a largo plazo. El 40,3% de los pacientes tratados con la terapia triple seguían vivos a los ocho años, frente al 27,1% de quienes recibieron únicamente TDA y docetaxel. La mediana de supervivencia fue de 6,2 años con los tres tratamientos y de 4,4 años con la terapia doble.

Karim Fizazi, investigador principal del estudio y oncólogo del Centre Oscar Lambret de Lille (Francia), valoró estos resultados por su repercusión clínica. “Se observa un beneficio importante en términos de supervivencia, con casi dos años adicionales de vida para los pacientes que reciben los tres tratamientos, lo que, por supuesto, es muy significativo”.

Los resultados favorecieron la terapia triple tanto en pacientes con enfermedad de alto volumen como de bajo volumen, aunque en este último grupo la diferencia analizada por separado no alcanzó significación estadística.

El estudio tampoco identificó nuevas señales de seguridad a largo plazo, si bien la hipertensión y la hipopotasemia graves fueron más frecuentes con la terapia triple.

Ursula Vogl, oncóloga del Oncology Institute of Southern Switzerland, matizó que PEACE-1 no comparó directamente esta combinación con la TDA asociada a una terapia hormonal de nueva generación sin quimioterapia. Por ello, la incorporación de docetaxel debe valorarse individualmente según la edad, las comorbilidades y las preferencias del paciente.

Nuevas estrategias en cáncer de vejiga y próstata localizado

Los avances en oncología genitourinaria no se han limitado al cáncer de próstata metastásico. Durante la presentación de los estudios más relevantes del congreso, Thomas Powles, catedrático de oncología genitourinaria y director de investigación de tumores sólidos del Instituto de Oncología Barts de Londres, expuso los resultados del estudio VOLGA.

Este ensayo evaluó durvalumab y enfortumab vedotina, con o sin tremelimumab, frente al tratamiento estándar en pacientes con cáncer de vejiga músculo-invasivo que no eran candidatos a quimioterapia basada en cisplatino.

Powles describió las necesidades terapéuticas de estos pacientes y la dificultad de controlar una enfermedad con un riesgo elevado de recaída. El estudio incorporó tanto a personas que no podían recibir cisplatino como a aquellas que habían rechazado esta opción. Según expuso, la estrategia investigada consiguió reducir la toxicidad durante el periodo de tratamiento previo a la cirugía y mejorar la calidad de vida.

Por su parte, Tamim Niazi, especialista del Departamento de Oncología Radioterápica del Jewish General Hospital de Montreal (Canadá), presentó los resultados del ensayo DASL-HiCaP, centrado en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo.

La investigación evaluó la incorporación de darolutamida a un tratamiento de 20 a 24 meses de deprivación androgénica y radioterapia. Los resultados mostraron una mejoría de la supervivencia libre de metástasis, consistente en los distintos subgrupos estudiados.

Niazi comunicó igualmente mejoras en la supervivencia libre de progresión y una menor necesidad de tratamientos adicionales, con una frecuencia de acontecimientos adversos similar entre los grupos comparados.

El cáncer de pulmón de células pequeñas busca supervivencias más prolongadas

La inmunoterapia ha abierto nuevas posibilidades en el cáncer de pulmón de células pequeñas, una enfermedad caracterizada por su agresividad y por la elevada frecuencia de progresión.

Jacob Sands, jefe asociado del Centro Lowe de Oncología Torácica del Instituto Dana-Farber de Boston (Estados Unidos), presentó datos del ensayo DeLLphi-305, que investiga tarlatamab combinado con durvalumab frente a durvalumab en monoterapia como tratamiento de mantenimiento de primera línea.

La investigación se centra en pacientes que han respondido previamente a quimioinmunoterapia. Sands recordó que, pese a las mejoras terapéuticas de los últimos años, muchos pacientes continúan experimentando progresión de la enfermedad.

Durante su intervención, comunicó una supervivencia global de 37,9 meses con los datos maduros del estudio, frente a los 25,3 meses de los primeros resultados que había presentado. Las notas de la sesión no especifican a qué población o grupo corresponde exactamente esta estimación, por lo que no cabe interpretarla como una comparación directa entre ambos brazos.

El investigador resumió la ambición de estas nuevas estrategias con una declaración. “No investigamos para mejorar la supervivencia en meses, sino en años, y lo que estamos viendo es que en un grupo de pacientes el beneficio puede ser de una magnitud sin precedentes”.

Tratar menos, pero con la misma eficacia

Junto a las investigaciones que buscan intensificar los tratamientos, ESMO ha reforzado otra línea de trabajo que plantea una pregunta igualmente relevante para la práctica clínica. ¿Es necesario mantener siempre las mismas dosis y duraciones terapéuticas para obtener los mejores resultados?

La desescalada terapéutica pretende identificar situaciones en las que puede reducirse la exposición a determinados tratamientos sin comprometer el control del cáncer. Los estudios sobre la reducción de radioterapia en algunos tumores constituyen ejemplos de esta estrategia.

Yelena Janjigian, copresidenta del Comité Científico de ESMO 2026, explicó que estas investigaciones necesitan incorporar desde sus primeras fases la experiencia de los profesionales sanitarios, los pacientes y sus cuidadores. Sus preguntas sobre la duración de los tratamientos, la toxicidad y la calidad de vida resultan esenciales para diseñar ensayos clínicos que respondan a necesidades reales.

El congreso ha incorporado, por primera vez, una sección temática dedicada específicamente a la inteligencia artificial, cuyo desarrollo abre nuevas vías para la investigación farmacológica y el análisis de datos clínicos.

La comunicación científica ha constituido otra de las prioridades. ESMO ha presentado un decálogo de recomendaciones dirigido a oncólogos y periodistas para transmitir los resultados de la investigación con mayor sensibilidad hacia los pacientes y sus familias.

La combinación de estos objetivos refleja una transformación progresiva de la oncología. Los nuevos tratamientos buscan prolongar la supervivencia y evitar recaídas, pero el desafío no termina en la eficacia clínica. La investigación aspira a determinar qué necesita cada paciente, durante cuánto tiempo y con qué consecuencias para su calidad de vida.

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