Tres de cada cuatro hogares españoles reciclan los medicamentos y sus envases a través de los Puntos SIGRE. Una práctica que hace 25 años apenas existía y que hoy forma parte de los hábitos de buena parte de la población. Detrás de este cambio está la colaboración entre la industria farmacéutica, la distribución y las farmacias comunitarias, que han construido un sistema de recogida y tratamiento de residuos de medicamentos con presencia en prácticamente todo el territorio nacional.
SIGRE ha celebrado este martes en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) el acto central de su 25º aniversario, bajo el lema Ampliando el círculo. La conmemoración ha reunido a representantes del sector farmacéutico, las administraciones públicas y entidades vinculadas a la salud y al medioambiente para repasar los resultados alcanzados desde 2001 y los desafíos que plantea la economía circular.
Juan Yermo, presidente de SIGRE y director general de Farmaindustria, ha recordado que la industria farmacéutica fue pionera al asumir colectivamente la responsabilidad sobre los residuos de medicamentos. “Después de 25 años, no basta con mantener nuestro nivel de ambición: tenemos que aumentarlo y seguir avanzando hacia una economía cada vez más circular, con más prevención, ecodiseño, innovación y responsabilidad compartida”, ha afirmado.
La inauguración ha corrido a cargo de César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, quien ha relacionado el uso adecuado de los medicamentos con la protección del medioambiente y la salud pública. Su intervención ha vinculado la actividad de SIGRE con el enfoque One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental.
La farmacia, pieza esencial de SIGRE
La red de farmacias comunitarias ha sido determinante para acercar el reciclaje de medicamentos a los ciudadanos. Los 2,3 millones de personas que visitan diariamente las farmacias españolas encuentran en estos establecimientos un punto accesible para depositar los medicamentos caducados o que ya no necesitan, junto con sus envases.
Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España y vicepresidente de SIGRE, ha valorado la contribución de la profesión a este proyecto colectivo. “Para los farmacéuticos cuidar de la salud de las personas y cuidar del planeta son objetivos inseparables”, ha asegurado.
La distribución farmacéutica ha contribuido a desarrollar un modelo logístico que aprovecha las rutas habituales de suministro a las farmacias para retirar los residuos depositados en los Puntos SIGRE. Este sistema evita anualmente la emisión de 1.400 toneladas de CO₂.
Matilde Sánchez Reyes, presidenta de FEDIFAR y vicepresidenta de SIGRE, ha subrayado que esta solución permitió responder a las exigencias medioambientales sin crear estructuras logísticas paralelas.
Desde la industria, Jaume Pey, director general de anefp y consejero de SIGRE, ha vinculado la actividad de la entidad con el desarrollo de productos de autocuidado más sostenibles. Por su parte, Elena Casaus, secretaria general de AESEG y consejera de SIGRE, ha valorado la evolución del sistema desde la gestión de residuos hacia la prevención y el ecodiseño de los envases farmacéuticos.
Un sistema que llega al 99 % de la población
El balance de estos 25 años refleja la implantación alcanzada por SIGRE. El 90 % de los ciudadanos identifica como perjudicial desechar los medicamentos por la basura o el desagüe, mientras que el 99 % de la población cuenta con al menos un Punto SIGRE en su municipio.
En el sistema colaboran 397 compañías farmacéuticas, 142 almacenes de distribución y más de 22.300 oficinas de farmacia.
La prevención de residuos constituye otra de sus líneas de trabajo. Desde el año 2000, las compañías farmacéuticas han desarrollado más de 3.900 iniciativas de ecodiseño, a las que se añadirán las 1.000 previstas en el Plan Empresarial de Prevención y Ecodiseño 2024-2028.
La innovación tecnológica ha mejorado igualmente el tratamiento de los residuos. Gracias a la incorporación de inteligencia artificial y robótica en la Planta de Clasificación de Residuos de Medicamentos, durante 2025 se recuperó para su reciclado el 74,93 % de los materiales de los envases depositados en los Puntos SIGRE.
Un homenaje a quienes hicieron posible el proyecto
El aniversario ha tenido un componente especialmente emotivo con el reconocimiento a las personas que han contribuido a desarrollar SIGRE durante este cuarto de siglo.
La entidad ha entregado sus insignias conmemorativas a Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, exsecretario general de AESEG y exconsejero de SIGRE; Emili Esteve, director del Departamento Técnico de Farmaindustria y consejero de SIGRE; Miguel Valdés, director general de FEDIFAR y consejero de SIGRE; y Jesús Aguilar, por el compromiso de la profesión farmacéutica con la sostenibilidad.
La celebración ha recuperado los primeros años del proyecto mediante una conversación entre Humberto Arnés, exdirector general de Farmaindustria y expresidente de SIGRE, y Juan Carlos Mampaso, exdirector general de SIGRE. Ambos han repasado cómo aquella iniciativa piloto consiguió extenderse a todo el territorio nacional en apenas unos años.
Nuevas responsabilidades ambientales
SIGRE afronta ahora una etapa de transformación. Desde enero de 2025, su actividad comprende los envases comerciales e industriales de medicamentos, además de los residuos de origen doméstico, para responder a las nuevas obligaciones de la normativa de envases.
Los retos de esta ampliación han centrado una conversación entre Helena Villena, asociada sénior de Público y Sectores Regulados de Gómez-Acebo & Pombo, y Miguel Vega, director general de SIGRE. La regulación ambiental, la responsabilidad de los productores y las posibilidades de la tecnología han sido algunos de los asuntos tratados.
El desafío consiste en reducir el impacto ambiental de los medicamentos y sus envases sin comprometer las exigencias de seguridad, calidad y conservación que caracterizan al sector farmacéutico.
Después de 25 años, SIGRE quiere seguir ampliando su actividad sobre una idea que ha acompañado al proyecto desde sus orígenes. La sostenibilidad del medicamento requiere la colaboración de todos los agentes que intervienen en su ciclo de vida, desde la fabricación hasta su correcta eliminación.
